lunes

Manuela: Me encantaba sentarme debajo de la encina... me metía en mi mundo.

Yo tengo inquietud. Me veo mu comprometida con to lo del pueblo, con los proyectos... Tengo afán por aprender, inquietud…Aunque parezca que soy mu tranquila, mis sentimientos me dominan. Me apetece este taller, pero el recordar me puede hacer un poco de daño… porque hace dos años murió mi marido…
Manuela, a la izquierda y sentada, junto a ella, su compañera Gregoria y Teresa
Lo primero que me viene a la memoria de mi infancia es mi madre… que yo siempre he dicho que mi madre es la más guapa del mundo... Eso recuerdo yo que siempre lo he dicho. 
La madre de Manuela cuando era joven
Y me viene a la memoria que mi padre estaba trabajando en una huerta que era a medias con el señorito, porque mi padre era el trabajador. Cuando volvía de hacer la faena de la huerta, pues él nos cogía en brazos, nos vestía, nos ponía los zapatos, nos asaba boniatos en la candela de leña, que estaban mu buenos. Estos son los primeros recuerdos más bonitos que yo tengo. Luego, mi madre,  iba a Benahocaz a vender los productos de la huerta. Recuerdo que una vez teníamos el sarampión tos juntos. Mi madre nos dejó en la cama vestios de rojo pa que fogáramos. Yo recuerdo que ella debía dejar la comida planteá y mi padre estaba al cuidao de nosotros. Cuando llegó la hora de almorzar, mi padre en vez de levantarnos de la habitación, pa que no pasáramos frio o qué se yo, pues entró la mesa a la habitación y luego no quitó las cosas de haber comio. Luego, mi madre cuando vino decía: ¡Ay José por qué no has sacao a los niños…¡ Y él con aquella capacidad que tenía le contestaba: No, Rafaela, que les he metió la mesa dentro pa que no cogieran frio. 
Manuela con su hermana
También recuerdo mu bien cuando uno de mis hermanos Rafael, pues ya mi madre traía a otro de camino, y tuvo que quitarle el pecho, pero es que tenía tres años y estaba enviciao. La familia de mi padre vivía aquí (Castillo Fátima) Tenían cabras y yo estaba mas acostumbrá a estar con mis tíos y mis abuelos y me llevé yo misma a mi hermano pa destetarlo, como se dice. Me acuerdo que aquella noche, toda la noche llorando, pero se cargó dos jarras de leche enteritas y el niño ya se quedó tranquilo. Cuando cogió el sueño eran las 10 de la mañana. Eso es mu bonito...
Manuela vestida de gitana, con sus hermanos
Mi tío, este mismo, Rodrigo... hermano de mi padre, desde su casa me llevo a cuestas con dos años y medio a donde estaban mis tías al campo, porque con eso le quitaban carga a mi madre…

Yo ahora lo comprendo, entonces era mu chica, pero claro es normal que cuando te rozas con otras personas le coges cariño. Me sentía mu mimá con ellos. Tres hermanos, mi abuelo y dos tías...
 
No es Manuela, pero sí una imagen de una niña ocupándose de las gallinas
Después se fueron más lejos cerca de Alcalá de los Gazules. Estuvieron en La Cueva de las palomas, un sitio mu lejos de aquí. Ellos no sé por qué terminaban con un señorito y se iban a otro cortijo con otros señoritos. Vivían siempre fuera de los cortijos, en chozos. Algunas veces dormíamos afuera y nos tapábamos con una especie de capotes como de plástico o goma, o algo así, con aquello nos tapábamos, porque eran chozos y se calaban. Mis tías me metían en medio de las dos y a mí no me caía agua. 
También recuerdo que en la cueva de las palomas había una cañada pa el pastoreo y yo sentía a mis tíos que decían: tu padre va a venir y yo cuando sentía los cascos de los caballos y siempre pensaba: ya viene mi padre. Tenía ganas de verlo, aunque la verdad es que no era tanto tiempo el que pasaba con ellos, y yo estaba mu a gusto, pero… Mi tío siempre me hacia bromas sobre mi padre, porque se metía conmigo pa hacerme rabiar.
Chozo tradicional
A la escuela no fui nunca. Ya tendría yo 12 años cuando volví con mis padres. Junto con mi hermano Jesús que también estaba con la familia. Mi padre no tenía preferencia entre niños y niñas. Cuando llegaba a la casa cogía el catón y cuentas y nos enseñaba. Fue el maestro nuestro y el de muchos muchachos que estaban en el cortijo y se venía pa que cuando se fueran a la mili pudieran escribir a sus novias y sus madres. Él creo que aprendió en tres años que estuvo en la mili. Yo no recuerdo cuando hice la comunión, pero la hice. Estaba tan mal la cosa que mi madre me recorrió to el pueblo con la limosnera a ver cuánto recogíamos, y hasta me llevó a Benahocaz. Doña Consuelo me enseñó el catecismo pa prepararme. 
Limosnera de Primera Comunión
Mi madre y mi padre les gustaba mucho eso de venir a una buena película al pueblo. A pesar de vivir en el campo a ellos les gustaba disfrutar de las cosas culturales: me acuerdo de Los Diez Mandamientos, las películas de Lola Flores, to eso. Luego volvían al campo a dormir. Mi padre tenía un perro que se llamaba León y una noche el perro se puso sobre la puerta y ladraba desesperao y me dio miedo porque pensaba que había alguien en la puerta porque yo era la que cuidaba de mis hermanos y estábamos solos. Yo me puse con un tranco pa defender a mis hermanos. En el mismo cortijo (rancho se le llama en la sierra) La casa de los señoritos. 
Imagen de un típico cortijo de Andalucía FUENTE: http://www.entornoajerez.com/
 Había una esplanada empedrá en el rancho y mi hermana y yo nos íbamos a casa de esa señora y la mujer era mu cariñosa: Señá Ángeles, le decíamos. ¿Sabes cómo hacía pipí esta señora…? En los excrementos de las vacas… me imagino que ella no usaba bragas. Ella abría las piernas y allí lo hacía. Ni se agachaba… me acuerdo perfectamente. Mi hermana y yo nos íbamos allí por las tardes. Señá Angeles, le decíamos: le vamos a barrer la puerta. Después nos metía en la casa y cuando hacía las matanzas, en el dormitorio, tenía la alacena… tenía tinajas con chorizo metió en manteca y cogía una rebaná de pan con lomo y a mi hermana otra cosa… Mi madre nos decía: las niñas no piden… pero nosotros qué íbamos a hacer. Antes de llegar a donde vivíamos, había un arroyo y mi hermana decía: vamos a lavarnos pa que no nos huela la boca a manteca. (risas)
La higiene diaria, aunque con pocos medios, no faltaba. Había un arroyo al lao y un pozo… Íbamos a buscar agua con el cántaro.
Cantarera
 Un poco más arriba de la fuente, en la ladera, hay una encina y a mí sentarme debajo de aquella encina, pensando, me encantaba…, era como mi mundo. Allí me imaginaba yo que era Sofía Loren… y esas artistas. Brigitte Bardot, Sara Montiel… 
Yo aprendí a coser con Carmen mi vecina, que me enseñó bastante. Sobre todo sacando patrones de las revistas. Lo hacía en mi casa y aprendí con su ayuda, pero he llegao hacer abrigos largos, chaquetas a mi hijo…. trajes de flamenca… aquí a mi madre le he hecho unos modelos que no veas...

viernes

Gregoria: Yo no he tenio nunca un traje de gitana...

No sé lo que tengo que decir. Nací en el año 1944… Tengo 66 años.
Gregoria, (en el centro) con sus compañeras comentando las labores
He pasao una enfermedad mu larga, unos males con mis padres, una enfermedad mu larga con mi mario…, perdi una niña embarazá de ocho meses… Mi hija ha tenio una niña ochomesina, que ha estao mu malita. Yo diría de mi, que soy una persona mu adaptable, que me adapto a lo bueno, a lo malo… Yo soy una persona que me adapto a to.
Nací en Tavizna. Mi padre se crió allí, y mi madre, que era de Grazalema, se casó con mi padre y luego fue cuando se fueron al cortijo de Tavizna.
Paisaje de la sierra, donde estaba situado el cortijo de Tavizna
A mi me dio la catequesis el señorito que era mu rico y mu beato. Nos trajo una mujer de El Puerto de Sta. María pa que nos diera la Catequesis.
Gregoria muy niña

Allí hicieron la 1º Comunión gente hasta de 20 años y de 30… de toas las edades. Aquello fue precioso, pero no hay na grabao, ni fotos... La hicimos en una era, precioza. Tenía una palmera y pusieron un altar preciozo. Nos regalaron la tela pa los trajes a mis hermanos y a mí. Mi prima, la de Ubrique, se fue al cortijo y allí cosió los trajes pa los niños. 

Como no tiene fotos, estas niñas de cualquier pueblo de la misma época
 A las niñas nos los hicieron en Rota, con unos frunciditos monísimos. Era el dia de San Isidro, en Mayo, con tantas flores… ¡Bonita de verdad! Comimos to el mundo. Se echaron flores por la vereas y las eras también adornás de flores. De comer nos hicieron chocolate y tortas dentro del patio de los frailes.Los mayores iban vestidos normal. Los zapatos eran unas alpargatas, como esas que se llevan ahora a la playa. . 
Estampa típica de Comunión
Yo no he tenio nunca un traje de gitana. Teresa y su familia ya has visto las fotos…Tenían más, porque el padre era petaquero y entraba un sueldo. No fui a la escuela, porque estábamos en el campo y teníamos que ayudar. He ido a la escuela de adultos ahora, de mayor.
Mª Teresa, vestida de gitana
Nosotros vivíamos en el campo, pero casi to lo que daba el campo era pa el señorito. Las papas mejores iban pa El Puerto de Sta. María, los cochinos uno pa el señorito y otro pa nosotros, el más pequeño... Yo tenía locura con los animalitos. Una vez me pasó una cosa con un cerdito pequeño... Fíjate... escribí la historia cuando fui a la escuela de adultos.  
Historia escrita por Gregoria, recordando un hecho real
 En el cortijo estábamos solos, porque los señores no venían na más que algunas veces, ellos vivían en El Puerto. Afuera había unos chozos pa meter las cosas de los animales y del campo. niños. Las camas con los colchones de la hoja del maíz (farfolla) Eran catres, hechas de palos. 
Antiguo lavadero "El Algarrobar",  hoy desaparecido
Nosotros íbamos a lavar a Ubrique el alto, y al campo, mi madre se llevaba en un burro la ropa: su panera, y aquí en un lao un cántaro y aquí en el otro lao el otro, y los niños… y se iba to el dia, allí comíamos y to hasta que volvía con la ropa seca. ¡Anda, que no teníamos que pasar tiempo lavando la lana pa los colchones! De eso me acuerdo yo…
Lavando lana
Nosotros teníamos dos habitaciones: una pa los padres y otra pa los  niños. Las camas con los colchones de la hoja del maíz (farfolla) Eran catres, hechas de palos. 

Mi padre tuvo que coger otro cortijo en Prado del Rey cuando éramos más grandes pa sembrar trigo o avena. A mi me llevaron a Prado del Rey con la dueña del cortijo, pa hacerle de comer a mis hermanos que estaban trabajando allí en el cortijo.
Fachada de un cortijo de la zona
Ella me enseñó cómo se cocinaba. Ese año fue buenísimo, se cogió una cosecha mu grande. Vendió mucho trigo, aceitunas… y compró una casita pequeña que no tenía ni solería. Ahí ya tenía yo nueve años más o menos. La casa tenia dos habitaciones, una ventana, unas puertas mu malas… pero allí hemos estao hasta que nos casamos.
Escena de trilla

En el tiempo del poleo venían unos hombres y cogían el poleo y hacían un medicamentos pa los resfriaos… esa gente que venían de afuera… los chiquillos nos acercábamos a ellos. Ponían unas calderas de cobre, y con leña hacían una fogata y entonces los cortaban… es que es mu bueno el poleo- Se decía que los niños no se separen de los padres, porque los tíos vienen cogiendo el poleo y se llevan los niños. Eso era en primavera. Éramos chicos… chicos… Mi padre decía: si un hombre les dice a ustedes: vente conmigo, no os vayáis con nadie. En el campo había casos que se habían perdio chiquetitos, que se decía que se habían perdio. Y decían que era el tío de la sangre. Ahora me acuerdo cuando pasa algo así...

jueves

Pilar: Yo he sio una privilegiada y mis tíos, las personas más buenas que conozco...


Nací en Ubrique en 1928. Soy la última de 9 hermanos. Uno murió y quedamos siete varones y dos hembras. Tan chiquita…, mi madre estaba mala. La recuerdo… yo era mu chica, porque yo nací cuando ella ya estaba mala. No sabía lo que era, pero estaba mala. Teníamos mucha familia, pero nadie se acordó de nosotros, nadie. Mi padre metió a una mujer pa que nos ayudara, pero le quitó unos sarcillos y ya mi padre lo que hizo fue llevarnos a Sevilla, (yo tenía pocos meses) a casa de su hermana, que tenía dos hijas y se les habían muerto otras dos. Se acostumbraba entonces a que cualquiera de aquí que se ponía mala, ¡Ala, a Sevilla! Llegaban al piso de mi tía y allí se acogía a todo el mundo y a ponerle la mejor cama y nosotros en un colchón en el suelo... Llegaba una tal Juana la Olegaria a Sevilla pa el médico, y mi prima la acompañaba… y eso que ella era sastra y tenía que ir a trabajar, pero ella estaba allí acompañándola. ¡Qué buena era!
Bueno, pues...vamos al médico, dijo mi madre. El médico les dijo que no tenía cura, que pa qué se iba a quedar en Sevilla. Era un tumor en la cabeza. Mi madre se volvió a Ubrique y yo me quedé allí. Así que mis primeros recuerdos son de Sevilla. A mi hermano Manolo también se lo quedó otra tía por parte de mi padre.   
Pilar con muy pocos años (?)
Cuando mi madre se volvió a Ubrique, ya muy malita, mi tio, que era tio político, (pa que veas la gente tan buena, tan educá, que no había hecho más que cuidar cochinos) Dijo: ¡Ay Vicente!, qué hacemos con los niños?, ¿nos quedamos con las dos niñas…? Y así lo hicieron. 
Pilar con su tio en el Parque de M.Luisa
Él trabajaba como de portero en una fábrica. Ellos se encargaron de llevarnos cosas, cunas y ropa. Es que Vicente era muy fiel… Ya habían pensado en que Julito, el pequeño fuera a la escuela, y luego se iría a trabajar a la fábrica. Todo eso me lo han contao a mi después.
Yo fui al colegio allí en Sevilla. El colegio… aquello lo había hecho un médico … un tal Lanzón…o algo así.  La barriada se llamaba el retiro obrero, y era muy bonita. 
Pilar en la escuela en 1936 (8 años)
 Tenía mi maestra: doña Adelaida. Parece que la estoy viendo… delgada, alta… Luego… doña Isabel, y nosotros muy bien puestas….con nuestros moños y lavadas de abajo arriba. Por las tardes, como había colegio, a eso de las cinco, llegaba una señora con un canasto grande con bocadillos liaos en un paño, con chocolate, carne de membrillo… Entonces, empezaba a repartir a los niños los bocadillos. Una maestra de allí entró en mi clase y se quedó mirando, repartieron y a nosotras no nos dieron. Entonces, mi maestra le dijo: ¿Por qué no les da merienda a estas niñas…? Es que esas niñas estarán en buena posición, porque vienen con sus zapatos, bien lavadas, bien peinadas…, vaya, de lo mejor que viene aquí a la escuela.
Entonces, mi maestra se sonrió y dijo: si usted supiera… Estas niñas son recogidas… no tienen ni padre ni madre… Pues bueno, no se lo podía creer. Mi prima con las tenacillas, nos arreglaban el pelo… nos llevaba como figurines. 
Como dice Pilar: una muñeca
Mi vida fue muy buena, de jugar, y mi tía… que nadie tocara a su niña... A mí, mi maestra nunca me pegó con la regla, ni yo vi eso en mi escuela. Estamos retratadas en el patio y yo no he visto eso nunca.
Pa que veais que mi tia era pasión lo que tenía con nosotros… Mi tia me vistió de angelito un año antes de la comunión, y yo monísima, y a algunas les daban coraje, pura envidia… Yo me iba al wáter y me ponía allí y decía: ¡Hasta sentá en el wáter eres bonita…! Me quería mucho.
Mis tíos vivían en casas de vecinos… cerca del centro… Y la Comunión…, bueno, celebrar… celebrar… en mi casa, un chocolate y unos dulces y las vecinas… allí estuvimos.
Era durante la guerra y recuerdo que me llevaron a la Puerta Carmona y allí nos encontramos a un comunista de esos, y yo llevaba mi medalla de oro y mi cadena, y me pegó un tirón y me lo quitó.
 

Era un peligro ir por la calle aquellos días. Entonces ya con la guerra como no pasaban los panaderos, a los más mayorcitos los mandaba mi tía a por el pan. Ella decía: ¡Ay Vicente! me he gastao 21 gordas en pan. Cogía una telera y allí traían pan pa muchos días. Hambre no pasábamos desde luego...
Otra cosa que recuerdo es que la gente decía: ¡Que tapen las ventanas y las puertas! Se tapaban con agua, mojadas, pa que no entrara fuego. Donde estaban los contadores del agua y todo allí nos metíamos cuando empezaban las sirenas. También me acuerdo que cuando estábamos en los patios, que eran muy bonitos… pasaban por la carretera los soldaos milicianos… que le llamaban, y había mujeres también, con el puño… y el lema que ellos tenían UHP… Los comunistas…
Mi prima, Angelita, una de las hijas de mi tía, se casó con un hermano mío.
Angelita y su marido, hermano de Pilar

Unos meses antes de la boda se vino a arreglar el piso a Ubrique, porque se venía a vivir aquí, y yo vine con ella. Estando aquí le mandaron un telegrama diciéndole que su madre (mi tia) había muerto. Y nosotros aquí en la obra y entonces no había taxi ni nada. Uno que tenía un coche nos llevó a Sevilla. Se murió de pronto y estaba allí mi hermana y mis hermanos, pero ellos en el colegio. Se echó en la cama porque no se sentía bien y al poco mi hermana fue a llamarla y ya no estaba viva. Entonces ya como terminaron la casa pensaron en que mi tio pidiera la jubilación y se trasladara a Ubrique con todos los hijos. Y ya nos vinimos aquí. Cuando eso tenía yo 12 0 13 años. Pa que veas lo que ella era.
Yo seguí en la escuela con Isabel Becerra, que  era una maestra que tenía allí muchas niñas… un poco pijas, había muchas y allí me llevaron, a  esa escuela,  Ella, mi prima, no quería que me metiera a trabajar en las fábricas. Yo fui una privilegiada. Si ya te digo, con mi tía, cuando ella vivía… en Sevilla, yo llegaba y no hacía nada en la casa. Siempre lo digo, que yo tenía muchas tías, pero nadie se acordó na más que ella. Llegaban al piso de Sevilla hasta tuberculosos, y ella les dejaba la cama…
Mi padre trabajaba en la fábrica… puso un boliche, un pequeño taller. Cuando se empezaba se compraba una docena de pieles, y las herramientas y se iban haciendo sus carteras, sus petacas y a los más mayorcitos les iban inculcando… les enseñaban a trabajar la piel. Allí mis hermanos aprendieron y trabajaron con él. Mi hermano Antonio, el mayor, fue hasta alcalde de Ubrique…
Es que mi padre se murió a los 15 meses de mi madre, no te lo he dicho. Eso fue lo malo...

miércoles

Mª Teresa: Mi madre era mu graciosa, y tenía unas manos...

¿Qué digo de mí…? Que me gusta la música, el flamenco, la música clásica, que me gusta meterme en estas cosas, conocer gente…
Mª Teresa
 Tengo 71 años y estoy en el hogar. Había un taller de teatro y allí me metí yo...a ver por dónde sale. Estoy separada, va pa cinco años que estoy separada. Tengo dos hijos y cuatro nietos. He pasao mucho, depresiones…, pero ahora estoy bien. Este taller me gustaría que estas experiencias que hemos vivío, que los jóvenes pudieran comparar lo que nosotros hemos vivío. Ahora que hay tanta crisis... adaptarnos, porque cuando éramos pequeños nos adaptábamos a lo que teníamos. También pienso que las mujeres hemos ayudao mucho a la economía. En el DNI ponía S.L. Y debería poner algo así como dijo una del Instituto de la Mujer una vez, que éramos administradoras, economistas… de to un poquito. Yo he tenío los dos hijos y nos hemos sacrificao pa que ellos estudien, pero economizando mucho. 

La madre de Mª Teresa, con ella de la mano
Mi madre estuvo viviendo en Sevilla hasta los 22 años. Estudió en las Salesianas y le decían a mi abuela que era mu inteligente, que era pa que estudiara una carrera, pero luego la pusieron en una sastrería. Mi madre sabía coser mu bien, porque en las sastrerías se aprendía mu bien a coser. Ella aprendió a to. Ponia las mantillas... De un pañuelo te hacia un turbante… tenía unas manos… Yo fui a aprender el corte, pero sobre todo a bordar…Se casó con mi padre, que eran primos hermanos. Mi abuela se había muerto y mi madre se hizo cargo de los hermanos de mi padre, de nosotros, sus hijos, un tio mío que vino a vivir con nosotros... total éramos en casa ocho personas...   
                                      
                                        Antigua carnicería
   Yo iba a la escuela y pagámos tres chicas tos los días… Había una monja mu gorda que se llamaba Sor Dolores…Que tenía un peazo caña… que llegaba ahí enfrente. Mi hermano iba a la escuela del convento. Eso era ya una escuela nacional. Había que pasar un molino pa llegar a la escuela. Una mujer que vivía por allí le decía a mi madre:

─¡No tendrá valor su madre, de mandar a ese niño, pa que le pase algo...
Y mi madre, que era mu graciosa, decía:
─Pues no lo pasa na porque la Virgen de los Remedios sale y le da la mano desde la fuente San Francisco, y no se va a caer.
 La comunión la hice en otra escuela que me llevaron, que le llamaban la Ermita. Ya traeré la foto, pa que veais lo guapa que estaba yo.   
El dia de la Primera Comunión
De mi familia no ha habido nadie del campo. Mi padre era petaquero, un artesano mu fino, que trabajó siempre en la fábrica que puso mi tio. Mi abuelo materno fue portero en una fábrica de tabacos de Sevilla, hasta que murió mi abuela y se vino a Ubrique con los niños.
El padre de Mª Teresa, trabajando la petaca
Lo que se comía en aquella época, recuerdo que era algo así:

En el desayuno, un hoyo de aceite. Nosotros teníamos racionamiento. No había leche pa todos. Porque una media de leche, pa tanta gente… luego, ya vino la leche condensada, pero eso era más tarde. Mucho café con leche no recuerdo yo que comiéramos…Luego, pa almorzar, una sopa de pan, algo de lechuga, tomate frito, papas… esas cosas… y en la cena el puchero. Eso era siempre igual. Los huevos eran un lujo. Se comían pa Semana Santa… o si estábamos malos.

El puhero
Nosotros vivíamos en el casco antiguo, en la calle Remedios. La entrada, un cuerpo de casa, una habitación, después otro cuerpo con el hueco de las escalera, después otro cuerpo, con la cocina con los anafres, con mucha humedad, porque no les faba el sol porque allí había habido una cuadra. Allí nos bañábamos.
Una de las casas del casco antiguo
Teníamos unos baños mu grandes, calentábamos el agua en una olla y poníamos una cortina mu grande. Encima había un soberao, donde se acostaba un tío mío. Por la otra calle un molino de aceite. Una vez a la semana nos cambiábamos de ropa interior. Yo tenía un baño grande de cinc y allí nos bañábamos. Había detrás de la puerta un grifo y un wáter, que era un boquete, sin más, que iba a un pozo ciego. Luego metieron una pila en un patinillo y entonces sí pusieron una cosa parecía, con una rejilla que la levantaban y se le echaba agua, pero un wáter en condiciones tardó mucho en ponerse.
                                             
                                   Baño de bebé en la época
Mis padres tenían un dormitorio, con una cama negra con los doraos…Cuando encalábamos nos acostábamos en el suelo. Nosotros en una cama chica, uno p´arriba y otro p´abajo. El colchón no era de flex, desde luego… Entonces los colchones eran de lana, pero eso sólo algunas personas, seguramente en las camas de matrimonio. En el campo los tenían de las hojas del maíz (farfolla) que sonaban muchísimo... 
                                  
                                       Cama de hierro
                     

lunes

Rafaela: Yo he sio mu feliz...

Antes de iniciar los relatos de infancia, pedí a cada una de las mujeres que se presentaran. Así es como se ve Rafaela:

Tengo 80 años y soy madre de Manoli y Josefa, que están aquí esta tarde. Soy de Sevilla, aunque me crié en Chipiona. Me casé en Ubrique, tengo siete hijos… Yo he sio mu alegre. Me gusta mucho el baile, me encanta. También he estao en una coral catorce años y he hecho teatro, un sainete de los hermanos Álvarez Quintero. Y lo he pasao bien en la vida. He sio mu feliz con poco, mu feliz, y con la ayuda de mis hijas mayores he criao a mis hijos. He sio mu feliz.
Rafaela con su abuela
Mi padre era de campo y cuando venía de echar la peoná del campo, cavando viñas, se venía luego a la bodega y la mitad de lo que se ganaba se lo bebía en vino. Mi madre con tantos niños no trabajaba na más que en casa. Tuvo diez hijos vivos. Después que yo, nacieron cuatro más. Mi padre murió en 1943, o sea, poco después de la guerra . Entonces mi madre salía a la calle, a las casas. Lavaba y planchaba, sobre todo. Ella tenía las manos mu malamente de tanto lavar.  
       
                      
Los padres de Rafaela
Fui al colegio en Chipiona, a uno de monjas. Allí en el pueblo había muchas escuelas, algunas de monjas y otras de frailes. Eran gratis y mis hermanos todos fueron a la escuela. Me acuerdo que me pegaban mucho pa que fuera al colegio, porque no me gustaba. De eso tengo algunos recuerdos. Me acuerdo de que yo debía tener seis u ocho años… no sé cierto. Una prima hermana mía…, pues ella… no me entraba en la cabeza de que yo estuviera… Bueno… a ver si me explico. Mi prima tenía un uniforme con una banda azul, una rebeca azul, vaya un uniforme que llevaban las niñas de pago, que estaban arriba. Y yo estaba en parvulitos. Recuerdo que me hacía yo la pregunta: ¿Por qué siendo su padre hermano de mi padre ella puede ir con ese uniforme y yo sólo un vestidito estampao limpio…? Cada vez que la veo ahora le digo: prima ¡hay que ver el interés que te tenía yo con el tema del colegio! Otra cosa que me acuerdo es de que las monjas nos castigaban hincás de rodillas… no me gustaban las monjas…
Placa del colegio Divina Pastoa
Con ocho años hice la Primera Comunión en el Colegio La Divina Pastora en Chipiona.  
                                                        
                                                                               Rafaela vestida de comunión
  Me daban unos bollos de aceite y de leche con chocolate, es de lo que me acuerdo, de lo contenta que estaba yo. El vestido era blanco… tengo las fotos, que ya tienen 72 años. Como no teníamos dinero, mi madre, que estaba interna en Sanlúcar, allí le prestaron un traje las monjas donde ella estuvo. 
Me salí del colegio que tendría unos once años. Me iba a trabajar, ayudaba en la casa... Me daban quizás quince pesetas... Limpiaba el polvo, el suelo arrodillá… era como se fregaba, con la "hofifa" Con un estropajo de esparto y una piedra, asperón , que le decían y luego se enjuagaba con la "hofifa".
Luego me metí en otra casa, en el cuerpo casa. Allí si me enseñaron mucho y bueno, sirviendo… Allí había niñera, cocinera y yo del servicio de la casa. Eran señoritas de Jerez que tenían un chalet en Chipiona. Ramírez de Cartagena, eran los apellidos. Tengo muy buen recuerdo de esa época, porque me enseñaron mucho. Dos señoritas solteras las dos y sabían mandar. Me sentaban en la salita cuando acababa la faena y me enseñaron muchas cosas bonitas. Yo tenía unos trece años. Como yo tenía otras hermanas mayores, ellas ayudaban a cuidar a mis hermanos más chicos.
Yo he bailao mucho sevillanas, porque en Chipiona iba to Sevilla a veranear, Allí aprendí mucho yo. Nos juntábamos las del pueblo, que éramos como las catetas y ellas eran personajes. Y en verano nos poníamos en la puerta de la calle y allí bailábamos todas. Yo he bailao incluso con Juana Reina. Entonces no teníamos ni una radio. En mi casa no llegó la radio hasta ya casá yo. En el campo, después de casarme que compramos uno a plazos. 

De la guerra me acuerdo de poco. Recuerdo de oír muchos tiros entre Sanlúcar y Chipiona. En esa carretera en el pozo Romero mataron a mucha gente por allí y de camiones que llegaban con mucha gente muerta, nada más… Una vez tenía mucha hambre, como toa España en esa época. Me encontré cinco pesetas. Y ahora digo yo: si se lo digo a mi madre, me quedo sin na. Yo no sé si hice bien o mal, yo no lo hice con mala intención. Agarré las cinco pesetas y compré higos…, higos secos. Me senté en el umbral de una puerta y me harté. Ahora me encuentro muchas veces a un muchacho que era como yo y me vio allí y como yo ya no podía más, se los di a él. Ahora con ochenta y tantos años nos vemos y nos reímos comentándolo. Me da las gracias.
Nosotros teníamos una casa mu grande. Era de mi padre, heredá de mis abuelos. Ellos también trabajaban en las viñas y las bodegas. Entonces era casi to viñas. Nosotros los problemas eran no dormir porque estábamos esmallaos, (desmallados) ¡ ese era el problema!, no de habitaciones. 
                             Comedor de Auxilio Social